Carta a mi yo del año pasado

Querida Mariela 2014:

Te escribo esta carta porque ya se está por cumplir un año desde la última vez que hablamos de proyectos. ¿Te acordás?

No quiero esconderme. Quiero ponerle el pecho a la situación y contarte que algunas de las cosas que me propusiste hacer, no las pude llevar a cabo. Tengo mis explicaciones. O no. Tal vez te suenen a excusas y lo más probable es que lo sean. Pero hay algunas otras cuantas cosas que aprendí y ni te imaginabas allá, por finales del 2014, que iba a aprender.

Con respecto al temita del cuerpo y el de la actividad física… bueno, en este caso no pude cumplir tus promesas fervientes de gimnasio, running, alimentación saludable y adelgazamiento. De hecho, creo que estamos peor que el año pasado… Más blandas, más redondas. Pero viste que ahora, en el verano, con el bronceado y las comidas frugales la cosa mejora. Te pido mil disculpas. Tuve mucho más trabajo de lo que vos me habías anunciado y bueno, vos sabés cómo somos (aunque siempre hiciste hincapié en que se puede ser de otra manera, el desafío es cómo se hace ese cambio.)

Con respecto al amor, o a las sensaciones que se le acercan (aunque estén muy lejos), te cuento que logré liberarte de todos los chongos que no te gustaban. Fui implacable en eso: tipo que no valía la pena, tipo al que no le di ni cabida. Tampoco me dejé llevar por nostalgias o reminiscencias boludas del ex ya muy ex. No te voy a negar que algún día lluvioso o litoraleño la memoria emocional no me tentó a la llorisqueada. Pero puedo decirte orgullosa que salí airosa. Un tropezón no es caída, dicen.

Histeriqueo no me faltó. Vos sabés que en eso somos de asistencia perfecta. Te  cagarías de risa si te contara… Un dulce. Reactivó, sin siquiera darse cuenta, mi libido dormida y así despierta la dejó. Prefiero capitalizarlo, como vos me enseñaste, para pensar algunas cuestiones que tenemos tan pendientes desde hace tanto, tanto, tiempo con respecto a las relaciones y nuestra manera de amar.

¿Será el 2016 “nuestro año”? El año pasado lo dijiste contundente, como afirmación. Dejame que ahora yo lo haga en forma de pregunta.

¡Qué año de laburo, por dios! Vos me habías avisado que se venían nuevos desafíos pero creo que no tenías ni idea de todos los conflictos que se iban a suceder alrededor mio en el trabajo. Mucho movimiento. Mucha intensidad. Gente que se quedó, gente que se fue, gente que se va. ¡Mamita, qué samba! Igual, aunque me angustió un poco todo este revuelo, te confieso que desarrolló en mí una cintura y un manejo de los vínculos interpersonales que en ningún taller de dinámica grupal hubiese logrado. Yo creo que ya estoy preparada para todo. (Bueno, déjame decirlo en este contexto, ya sé que uno nunca lo está).

Si me preguntás el año de qué fue, te contesto que fue el año de la vocación. Posta. Es una de las cosas que más me hizo feliz este 2015. Y fue como para el final, eh? Creo que fue después de las vacaciones de invierno. Como te darás cuenta (y seguramente te habrá sorprendido) en vez de charlar con vos a solas antes de dormirme, te estoy escribiendo una carta. Es que este fue el año de la escritura. ¡Sí! Me volví a conectar con la palabra. Bah, con la palabra escrita.

Me fueron pasando muchas cosas, me conecté con personas y lecturas que me animaron a volver a escribir. Vos sabés de mis interminables diarios de la adolescencia, mis escritos perdidos en alguna carpeta de la compu (sí, esa que dice “Cosas de la computadora vieja”) y sabés también de algunos poemitas escritos desde rupturas y soledades. Pero creo que para vos van a ser una novedad mis proyectos de escritura, edición y publicación. Estoy muy entusiasmada y voy a mandarle próximamente un mail a la Mariela del año que viene para que esté atenta en este sentido. Para que no afloje y le siga metiendo garra a este sueño.

Bueno, para terminar, quiero confesarte que dejé varias cosas que me habías encomendado en la bandeja de “Pendientes”. A saber: sacar nuevamente el registro de conducir hace tanto ya vencido; ahorrar para un gran viaje; bajar de peso (esto ya lo hablamos); pasar este año nuevo en Bahía con la Yemanjá (se me vino encima la fecha!); conocer al amor de mi vida (no coments) y unos cuantos ítems más que ya olvidé. Perdón. En algún papel de algún cajoncito debe estar la lista.

¡Ah! Y gracias por los nuevos amigos que hiciste el año pasado. Compartieron este año conmigo y pudimos profundizar nuestra amistad. Ya están sumados a mis amigos de toda la vida. ¡Qué lindo sentirse así de acompañada!

Gracias por lo que me dejaste y espero dejarle ahora el campo fértil a la Mariela del 2016 que ahí veo, ya viene llegando.

Un beso. Te quiero mucho.

 

 

Mariela 2015

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