Ropa descartable

 

Cuando leí esta consigna (escribí el anuncio de un producto o servicio que te gustaría que existiera) me agarró una parálisis creativa. Soy muy mala inventando cosas. Cuando se me ocurre algo, lo busco y me doy cuenta de que a alguien ya se le ocurrió. O puede pasar que yo sepa ya que existe ese objeto o ese método que haría más fácil mi vida pero ocurren estas tres situaciones:

  • es muy caro conseguirlo
  • me da mucha paja hacerlo
  • ambas cosas a la vez

Por ejemplo, se me ocurrieron toda clase de brebajes, métodos y artimañas para adelgazar, pero ya existen: hacer dieta, ir al gimnasio, hacerse una lipo, tomar suplementos, meterse en un dieta club o en una posada adelgazante en las sierras… todo existe. Hay que ponerse las pilas y pagar!

También se me presentaron en la cabeza robots y extraños aparatos que pudieran hacer por mí aquellas cosas que me dan fatiga hacer como limpiar la casa, planchar, sacar a pasear el perro, ir a hacer las compras, ordenar… (¡y corregir los trabajos de mis alumnos!) Existen muchas maneras de delegar nuestra responsabilidad frente a tamañas hazañas, pero todas hay que pagar extra o bien dejarse de boludeces y ponerse a trabajar.

Pero hay algo que sí se me ocurrió hace un tiempo mientras ordenaba mi placard. Es tan políticamente incorrecto que no sé si compartirlo por acá. A ver cómo lo digo para que no quede tan mal.

Me gusta la ropa casi tanto como los libros. Sí, ya sé, gran novedad: me gusta comprar pilcha. Es una boludez y un verdadero gastadero de guita, pero no puedo evitar sentir placer cuando estreno una prenda nueva. Es una sensación renovadora, de iniciación. Hay algo de promesa en ponerte algo que nunca antes te habías puesto. Es como verte por primera vez, de nuevo. Es como ser la misma pero distinta. Hay algo de juego en todo esto y algo de insatisfacción con la propia imagen personal, claro. Y de esto saben mucho los marketineros que se basan en estas inseguridades para vendernos toda case de pelotudeces.

Pero sí, lo confieso, soy una víctima de esas campañas consumistas y me como el verso. La ropa usada no me gusta. Me pudre ver las mismas cosas en mi placard varias temporadas seguidas pero, obvio, me la aguanto porque no tengo la guita suficiente para renovarlo cada estación y aparte porque tampoco soy tan boluda, no me voy a gastar todo en pilchas, ¿no?

Una cosa tengo clara y es que tenemos que bregar por la sustentabilidad, incentivar el volver a usar, evitar los gastos al pepe… todo eso que suena muy bien y que teóricamente entiendo a la perfección pero… peeeeeero… si me dan a elegir, yo estrenaría pilcha cada vez que me visto. Yo me pondría algo nuevo cada vez. Siempre distinta en el espejo. La ropa nueva cae mejor, se ve mejor, huele mejor.

Por eso, inventaría la ropa descartable. O mejor dicho, la ropa de un-sólo-uso. La cosa sería algo más o menos así: en vez de comprase ropa en una tienda, uno pagaría una membresía o cuota mensual que le daría derecho a ponerse un conjunto a estrenar por día. Diariamente uno recibiría en su casa un outfit entero, zapatos y carteras incluídos, para usar ese día. Luego, al día siguiente, al recibir el nuevo, el encargado del local retiraría el anterior para llevarlo a la tienda para que (y acá me pongo correcta) los diseñadores/modistas puedan desarmar y armar algo nuevo con eso.

Esto trae, como agregado, varios beneficios. A saber:

  • ahorro de jabón para lavar y suavizante porque la ropa no se lavaría
  • por la misma razón, tampoco se necesitaría tener lavarropas (qué bien, cómo estoy ahorrando!)
  • se podrían ocupar los placares con toda clase de porquerías, ya que al no acumular ropa, no sería necesario tanto lugar
  • no habría que planchar
  • los diseños serían exclusivos, no habría dos prendas iguales
  • al viajar, no habría que llevar valijas tan pesadas: el sistema funcionaría en todas partes del mundo: “clothes to your door”
  • los diseñadores de indumentaria tendrían muchísimo laburo

Tal vez haya más beneficios que ahora se me escapan. Lo que sí es seguro es que hay muchos puntos flojos en mi propuesta… empezando por la pretensión de que la ropa siempre sea “a estrenar”. Y ni hablar, además, de lo que pasaría con la gente que no puede pagar esa cuota o membresía… Me lo tendría que poner a pensar.

La verdad sea dicha: esta consigna dejó en claro algo que yo ya sabía hace mucho: lo del entrepreneurship no es para mí. ¡Yo solo soy una minita que escribe!

Este texto pertenece al proyecto “30 días de escribirme” propuesto por Aniko Villalba en su blog Escribir.me. Se trata de activar nuestra creatividad a partir de 30 disparadores o consignas cortas de escritura para realizar durante 30 días consecutivos. ¡Están todos invitados a participar!

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s